Por qué cada vez más familias de Cerdanyola buscan terapia ocupacional para sus hijos

Últimamente he notado algo que me llama mucho la atención en la consulta. Cada semana recibimos llamadas de padres y madres preocupados porque su hijo o hija tiene dificultades que, hace unos años, quizás habrían pasado desapercibidas. Y me alegra. Me alegra porque significa que estamos prestando más atención a señales que antes se ignoraban o se etiquetaban como «cosas de niños».

Cuando lo cotidiano se complica

Hace poco vino una madre muy agobiada. Me contaba que su hijo de seis años tardaba una eternidad en vestirse por las mañanas. No era vago ni desobediente, simplemente parecía que los botones de la camisa eran un puzzle imposible. Se frustraba, lloraba, y las mañanas en casa se habían convertido en un campo de batalla.

Otro ejemplo: una familia que llegó porque su hija de cuatro años solo comía cinco cosas. Literalmente cinco. Y si le ponías algo distinto en el plato, la niña entraba en pánico. No era capricho, era auténtico malestar.

Estos son casos reales de terapia ocupacional infantil. Y son más comunes de lo que pensamos.

Sala de terapia ocupacional de Harmonia Cerdanyola –

¿Qué es exactamente la terapia ocupacional?

Cuando digo que soy terapeuta ocupacional, mucha gente me mira con cara de no entender muy bien qué hago. Es normal, porque el nombre despista un poco.

La terapia ocupacional trabaja con las actividades del día a día, esas que nos permiten ser autónomos y funcionales. En los niños, hablamos de cosas como vestirse, comer, jugar, aprender, relacionarse con otros niños o escribir en el cole.

Cuando un niño tiene dificultades en alguna de estas áreas, nuestra labor es entender por qué le cuesta y ayudarle a desarrollar las habilidades que necesita. A veces el problema está en la coordinación, otras veces en cómo procesa la información sensorial, o en su capacidad de planificar movimientos.

El procesamiento sensorial: ese gran desconocido

Uno de los aspectos que más trabajamos en terapia ocupacional es la integración sensorial. Suena muy técnico, pero en realidad es bastante sencillo.

Todos recibimos información a través de los sentidos: vista, oído, tacto, gusto, olfato, y también el sentido del movimiento y el equilibrio. Nuestro cerebro procesa toda esa información y responde en consecuencia.

Pero hay niños cuyo cerebro procesa esta información de forma diferente. Algunos son hipersensibles: la etiqueta de la camiseta les molesta como si fuera papel de lija, los ruidos del comedor del cole les resultan insoportables, o la textura de ciertos alimentos les provoca arcadas. Otros son hiposensibles: necesitan moverse constantemente, buscan estímulos intensos, o no perciben el dolor como otros niños.

Esto no es un problema de conducta. Es neurológico. Y tiene solución con la intervención adecuada.

El autismo y la terapia ocupacional

En Cerdanyola cada vez atendemos a más niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Y para ellos, la terapia ocupacional es fundamental.

Muchos niños con autismo tienen particularidades sensoriales importantes. Pueden necesitar balancearse para autorregularse, evitar ciertos sonidos o texturas, o tener rituales muy específicos en su rutina diaria.

Trabajar desde la terapia ocupacional nos permite darles herramientas para desenvolverse mejor en su entorno. No se trata de «normalizarlos» (palabra que detesto), sino de ayudarles a sentirse más cómodos y competentes en su día a día.

También trabajamos mucho las habilidades sociales, la autonomía personal y la motricidad fina. Todo esto marca una gran diferencia en su calidad de vida.

Señales que no deberías ignorar

Como madre o padre, hay ciertas señales que pueden indicarte que tu hijo o hija podría beneficiarse de terapia ocupacional:

  • Le cuesta muchísimo vestirse, abrocharse botones o atarse los cordones (más allá de lo esperable para su edad)
  • Evita actividades que impliquen ensuciarse las manos (plastilina, pintura, arena)
  • Es excesivamente torpe, se cae a menudo o choca con las cosas
  • Tiene dificultades importantes para aprender a escribir
  • Se tapa los oídos con frecuencia o se agobia en sitios con mucho ruido
  • Come muy poco variado o tiene muchas manías con las texturas
  • Le cuesta concentrarse y está constantemente en movimiento
  • Tiene rabietas muy intensas que parecen desproporcionadas

Si reconoces varias de estas cosas en tu hijo o hija, vale la pena hacer una valoración. Cuanto antes se interviene, mejores resultados se obtienen.

Nuestro enfoque en Harmonia

En nuestro centro trabajamos desde una perspectiva integral. No vemos solo al niño, vemos a toda la familia. Porque al final, lo que afecta al peque afecta a toda la casa.

Por eso combinamos psicología, terapia ocupacional y logopedia según lo que cada niño necesite. A veces un niño necesita las tres cosas, otras veces solo una. Cada caso es único.

Y algo que considero fundamental: trabajamos desde el respeto absoluto a cada niño. Respetamos sus tiempos, sus intereses, su forma de ser. No hay prisa, no hay comparaciones. Cada pequeño avance es una victoria que celebramos.

Lo que me dicen las familias

Una de las cosas que más me emociona de este trabajo es ver cómo cambian las familias. No solo los niños, las familias enteras.

He visto a padres que llegaban agotados, sintiéndose culpables, pensando que lo estaban haciendo todo mal. Y poco a poco van entendiendo que su hijo no es un niño difícil, es un niño con necesidades específicas. Y eso cambia todo.

Una madre me dijo hace poco: «Por fin entiendo a mi hijo. Ahora sé que cuando se pone así no es porque quiera fastidiarme, es porque su cerebro está saturado y necesita un descanso».

Ese momento de comprensión es mágico. Ahí es cuando empieza la verdadera transformación.

¿Y los resultados?

La terapia ocupacional funciona. No es magia, es trabajo constante y estructurado, pero funciona.

He visto a niños que pasaban de comer cinco alimentos a tener una dieta bastante variada. Niños que aprendieron a tolerar texturas que antes les generaban pánico. Niños que mejoraron su letra hasta el punto de que en el cole dejaron de penalizarles. Niños que consiguieron jugar con otros sin acabar en conflicto cada dos por tres.

Cada pequeño logro importa. Y todos esos pequeños logros sumados marcan una diferencia enorme en la vida de un niño.

Si estás leyendo esto y te sientes identificado…

Si has llegado hasta aquí porque algo de lo que he contado te suena, no dudes en pedir ayuda. A veces los padres esperan demasiado, pensando que ya se le pasará, que es cosa de la edad. Y pierden tiempo valioso.

En Cerdanyola tenemos la suerte de contar con buenos profesionales y recursos. Aprovéchalos.

Y si quieres venir a vernos, estaremos encantados de conoceros. Hacemos una primera valoración donde os explicamos qué vemos, qué podemos hacer y cómo trabajaríamos con vuestro hijo o hija. Sin compromiso, sin prisa. Solo con la intención de ayudar.

Porque al final de lo que se trata es de eso: de que cada niño pueda desarrollar todo su potencial y sentirse bien consigo mismo. Y si podemos acompañaros en ese camino, será un honor.


Patricia, Terapeuta Ocupacional en Harmonia Cerdanyola

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